Soy un macho
El otro día tuve un orgasmo que cualquier hombre soñaría con experimentar alguna vez en su vida... suele suceder solamente una vez al mes, (los días 23, para ser exactos), cuando me siento frente a la computadora con el fin de masturbarme.
Estaba yo viendo porno en una pose masculina: con una mano en la barbilla y la otra sosteniendo una lata de cerveza caliente, mirando a las modelos con cara de aburrido, cuando, de entre todas las mujeres desnudas, veo una que hace que el joystick se me ponga como un chorizo caliente: una enana.
La imagen me inspiró y, acto seguido, me bajé la bragueta y comienza a suceder lo que tiene que suceder...
Siete horas después, cuando ya empiezo a acercarme al coito... (lo sé porque la silla comienza a temblar) abro mi mandíbula y dejo escapar un potente grito masculino. La hija de los vecinos, que en ese momento estaba asomada por la ventana, chilló, con las manos a cada lado de la cabeza, mientras de los oídos le salieron chorros de sangre con pedazos de tímpano.
El primer chorro salió tan duro que empujó el monitor de la computadora y lo tiró al suelo. Me enfureció bastante ya que no es primera vez que pierdo un monitor así... mi primer pensamiento reflejo fue proteger cualquier otro equipo valioso desviando mi pene (para hacerlo, tengo que mover todo mi cuerpo con la silla giratoria).
El segundo manguerazo cayó directamente contra el ventilador, magullando todas las aspas y desbaratando el motor del equipo, haciendo que saliera disparado del escritorio a través de la ventana y cayera a la calle, rodando por la acera hasta perderse.
Me levanto de la silla, rugiendo, justo en el momento que de forma inesperada salió otro chorro que no me dio tiempo de atajar con la mano, y que colisionó directamente contra la estantería de libros haciendo que explotara.
Gritando, me voy dando brincos hacia la calle, porque prefiero dañar las cosas que están allá afuera antes de seguir causando pérdidas en mi propia casa.
Una vez afuera, y ya no pudiendo subirme el pantalón, decidí coger un pitbull que estaba por ahí cerca para cubrirme con él, pero no fue una idea muy buena ya que el orgasmo no habían acabado y pude oír como le tronaron las costillas al animal.
Lo solté y corrí a la alcantarilla más cercana... quité la tapa con las manos y me recosté boca abajo.
Por fin había encontrado un lugar seguro, así que decidí quedarme quieto por las siguientes dos horas hasta que todo terminara. El sonido de las aguas negras corriendo a varios metros debajo de mí estaban empezando a tranquilizarme, cuando derrepente un carro antiguo y enorme me pasa por encima.
Me levanto furioso, el auto se detiene y por la ventana se asoma la cabeza de una vieja ridícula que se pone a gritar llorando al darse cuenta de lo que ha hecho.
Estaba empezando a babosear cuando la agarré por la cabeza y le enterré el pene por el cuello. La escena me pareció cómica así que comencé a reírme.
Los niños en el parque gritaron histéricos y se pusieron a correr. Odio a los niños y odio cuando gritan, así que les apunté con el pene y les eyaculé chispazos de semen con una velocidad tal que les quemó la cara.
Cuando por fin se terminó, me puse los pantalones y regresé a mi casa para seguir viendo mujeres desnudas.
24 de marzo de 2006