¿Alguna vez alguien te ha hecho sentir mal?
A veces te encuentras con que hay personas que llegan a un grado de indiferencia tal que son capaces de arrancarte el corazón, ponérselo en el culo y aplastarlo entre sus nalgas sin siquiera reparar en la más mínima noción de humanidad. No en balde: el mundo, tal como te lo dejó papá y mamá, ha llegado a un extremo tal, que el 90% de las personas va por la vida sin darse cuenta del daño que le causan a otros: tanto físico como, sobre todo, emocional.
En la escuela, en la universidad, en la calle: son gente que puede venir de donde menos te lo esperes. El profesor estúpido con complejo de inferioridad que le gusta abusar de su poder dentro del campus porque sabe que no lo van a despedir, el compañero de grupo que ni tú ni nadie soporta, la cajera de la tienda, del supermercado, del banco o de cualquier parte que no te atiende porque está demasiado ocupada recibiendo una llamada personal por teléfono, el periodista que ha llegado a un grado de detrimento tal que, embrutecido por no hacer su trabajo desde hace Dios sabe cuánto -véase: realizar una adecuada labor investigativa- se cree con la capacidad de interpretar la verdad en la comodidad de 5 minutos, llevándose, publicada ya la noticia, a cualquier persona que pueda sufrir a causa de ello por el medio, y finalmente el más clásico: el sujeto regular que no tiene educación alguna y te sale con una grosería mientras conduces, personaje cuyo propósito principal parece andar por ahí mostrando qué tantos grados faltaron para que sus padres estén servidos en un plato junto a dos huevos fritos frente al recuerdo de una infancia en la que se la pasaba retozando cómodamente en el barro de las cercanías del corral que lo vio nacer.
De gente que es una mierda y que no le importas tú está lleno el mundo, y todos parecen estar compitiendo en un campeonato donde la meta principal es joderte de alguna manera. Es como jugar a la ruleta rusa: nunca sabes cuando alguien te va a arruinar la tarde. Lo que posiblemente no sepas es que la vida es así, y no puedes hacer nada respecto a ello.
Lo otro que tampoco sabes, (y de lejos el dato más importante), es que si dejas que otros te hagan sentir mal, es porque seguramente eres un lesbiano esnifacojones que se deja.
Si
por ejemplo algún desgraciado te deja alicaído por lo que
escribió en su web, entonces no entres más nunca, es lo
peor que puedes hacerle. Creeme: todos los que tienen web son iguales...
cabrones pretenciosos que lo único que quieren es recibir muchas
visitas para que su counter aumente y así satisfacer su egoísta
necesidad de atención. |
Por cierto: el adjetivo de arriba también aplica a las mujeres: ellas también pueden ser lesbianos esnifacojones.

| El asunto tampoco es que te la pases todo el día a la defensiva, porque así es imposible vivir bien. Lo interesante es que te sepas defender cuando te tienes que defender. |
De lejos, el problema más grande de la gente es tener miedo de decir las cosas tal como las tiene que decir. Tienen miedo de enfrentar a alguien cuando éste hace algo que no les gusta, y actitudes así hacen que el mundo se está volviendo un lugar homosexualmente hostil.
Es por eso que sudamérica es la montaña de bosta y flujo vaginal en la que está convertida hoy día: los latinos "tienen fama" de ir por la vida a lo guapo, de tener coraje y de llevar la sangre bien caliente dentro de las venas... pero nada podría estar más alejado de la verdad: fuera de la estupidez que vemos por televisión y la última película de Antonio Banderas en donde pretende ser oriundo de algún lugar del Caribe, y al igual que la mayoría de los habitantes del continente, el latino es un sujeto del tipo cobarde/pasivo, con una malicia que por lo general aplica de la peor forma posible y que, lejos de resolver problemas, los agranda. Es un tipo de baja categoría, que a menudo hace uso de la consabida viveza criolla, sin tener la inteligencia de ver -o sin importarle ver, lo que demuestra por qué Tolkien, racista donde los hubo, se inspiró en ellos para escribir sobre los Orcos- que todo es un círculo social vicioso que golpeará al individuo por la espalda el segundo después que él mismo golpee al que tiene adelante.
Cuando una persona se sabe hacer respetar tiene más calidad de vida. Si no hablas cuando quieres decir algo, no puedes ser feliz. Muchos tienen el problema de que creen que si abren la boca, la otra persona se los va a comer, o se va a echar a reír, o bien les va a meter el pene por el oído y va a pujar hasta sacarselo por el otro lado. Todo esto ocurre no tanto porque los demas sean mal educados como porque hay demasiada gente que no tiene ni fe ni confianza en sí misma.

| Si no puedes pararte al frente y ser un hombre, entonces no te queda otra alternativa... |
Te voy a dar un consejo: la mejor manera de tener confianza es luchando directamente contra el miedo y dándole la cara.
Cuando la muchacha que está detrás del mostrador te diga que esperes porque está hablando por teléfono, debes contar hasta 15. Que hagan esperar al cliente más de 15 segundos es un abuso. Es en este punto cuando debes poner un parado al asunto y hacerte respetar. Vamos por pasos:
Calma. Recuerda que tú tienes la razón, y también tienes el derecho... encima, y para refutar lo anteriormente escrito, llevas todas las de ganar ante su supervisor. No es justo lo que te están haciendo, y estás en posición de hacer algo. Aguanta la respiración, aclárate la garganta (no te pongas nervioso, mírala fijamente a la cara), y cuenta hasta tres... repliega el brazo lo más que puedas, y arrójale un puñetazo en la cara lo más duro que puedas.
Listo.
Si lo hiciste bien (cuidado de no golpear tus costillas contra el mostrador) la vas a mandar derecho contra el estante que tiene atrás. El teléfono va a salir volando por el aire.
Ahora bien, el procedimiento que sigue después de este punto es sencillo: primero, deja el dinero en la mesa, luego, procede a retirarte del establecimiento.
OJO: no te retires caminando rápido, como si tuvieras miedo, camina despacio, mueve bien las espaldas, saca el culo.
Si piensas que no puedes pasar directo a la etapa de los puñetazos, entonces comienza por insultar de la forma más soez que se te ocurra: razona primero qué le vas a decir y luego escúpeselo en la cara. Yo en lo personal no razono, yo pego el puñetazo de una vez, pero tú puedes empezar por razonar.
En el caso de las mujeres: uno de los males que más sufren, y sobre todo en los países del tercer mundo, resultándoles indudablemente irritante, es que algún barriobajero les tire un besito o les diga un piropo de mal gusto cuando van conduciendo, sobre todo si están atoradas en el tráfico pesado de la tarde y el individuo en cuestión conduce el auto de al lado.
El procedimiento a seguir es sencillo, pero requiere tacto:
1)

Coloca la palanca de cambio en primera velocidad, tal como lo indica la gráfica animada de arriba
2)
Suelta lentamente el pedal del cloche (1) y presiona a fondo el acelerador (2).
3)
"No
me llames muñeca" |
Listo.
Si eres de lo que les tiene miedo a las personas, pero quiere quitarse esa mala mañana, tengo un consejo que es viejo, pero muy efectivo, y sirve sobre todo para decir exactamente lo que quieres decir, sin temor: imagínate a la persona en cuestión viéndote a la cara, pero sentado sobre le inodoro, cagando.
Visualiza sus pantalones alrededor de sus tobillos, los pliegues de la camisa cayendo alrededor de los muslos.
Eso es todo: no dejes ir la imagen mental al momento que entables la conversación.
Si no se te ocurre nada al toque (cosa que le sucede a mucha gente), sencillamente haz algo que, aunque es sencillo, le duele a muchos: demuéstrale que no te cae bien. Eso genera un sentimiento de rechazo, que le resulta ineludible anímicamente a la mayoría de las personas.
Si no sabes cómo, aquí te explicaré paso a paso cómo demostrarle a alguien que no te cae bien (porque al margen del tema de este artículo, eres un inútil).
- Cuando saludes al sujeto en cuestión no le des la mano, tampoco digas su nombre, sólo "hola" y, si te apena no darle la mano, sencillamente, mira hacia otra parte o saca un tema de conversación al amigo que tienes al lado.
| El amigo de al lado es una de las cosas más útiles que existen. No dudes en patearlo en la espinilla para que te preste atención al momento que necesites salir del paso. |
- Si lo tienes en tu MSN, bloquéalo. La idea es que los otros amigos que tienen en común le hagan saber accidentalmente (siempre pasa) que tú estás conectado/a.
- Nunca le hagas un favor.
- Nunca le sonrías, ni siquiera cuando haga un chiste, pero cuando llegue otra persona y haga algún comentario gracioso, ríete exageradamente.
- Cualquier pregunta que te haga, contesta "no sé".
- Si haces una fiesta y derrepente él/lla se aparece, quita la música inmediatamente.
- Haz caricaturas horribles de él o ella sobre la mesa mientras lo/a observas fijamente.
- Comparte una bolsa de caramelos con todo el mundo pero cuando sea el turno de darle a él asegúrate de que no quede ninguno en la bolsa.
- En adherencia al consejo de arriba, después puedes decir "ains, se acabaron" y comerte tu caramelo viéndolo con odio.
- Habla animadamente en grupos de varias personas y cada vez que aparezca quédate callado rápidamente.
- Cuando hagas un brindis levanta la copa y di "me alegra que todos mis amigos estén aquí acompañándome, menos Fulanito de Tal porque no me cae bien", y míralo con cara de odio.
- Reúne a tus amigos y diles que escribiste un testamento ficticio donde los incluyes a todos menos a la persona que te cae mal y léelo en voz alta.
- Cada vez que hables llama a todo el mundo "amigo" menos a él, a él llámalo por su nombre y apellido, y cuando le hables míralo con cara de odio.
- Si la persona en cuestión es inmune a todos los consejos dados arriba, pégale un puñetazo en la cara.
2 de octubre de 2006